La intención de Dios es que todos sus creyentes le sirvan como sacerdotes (1 Pedro 2:5). Todos los cristianos tienen la capacidad innata de contactar a Dios, adorarlo, ser llenos de Dios, orar a Dios, hablar en nombre de Dios y representarlo (Hechos 1:8; 1 Corintios 14:31; 1 Pedro 2:9; Romanos 1:9).
Por supuesto, Cristo ascendido ha dado dones al Cuerpo que atesoramos, incluyendo apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Efesios 4:11). Hay muchos que sirven como pastores y maestros entre nosotros, incluyendo a los ancianos de la iglesia, junto con otros que tienen el don espiritual de pastorear y enseñar (1 Pedro 5:1-3; Hechos 20:28).
